La Enseñanza Tecnoemocional en la Educación del Siglo XXI
Technoemotional Teaching in the Education of the XXI Century
Resumen
Hoy en día, la sociedad demanda que los docentes tengan competencias y estén
alfabetizados digitalmente para poder ejercer una práctica pedagógica que admita el
aprendizaje significativo de los estudiantes del siglo XXI. La sociedad actual ha tenido una
fuerte integración de la tecnología en todos los ámbitos de la vida, lo que ha permitido que
el hombre tenga acceso a una extensa cantidad de información desde cualquier parte del
mundo. Las generaciones del siglo XXI están bajo la influencia tecnología, lo cual implica
que los docentes de formación del siglo XX han tenido que desaprender para poder
enriquecer su práctica pedagógica apoya en tecnología. El presente estudio surgió de la
necesidad de crear aulas que apoyen las necesidades de los estudiantes, entre ello, la
motivación para aprender a aprender, como, los efectos que la tecnología tiene sobre ellos.
Fue una investigación de corte metodológico cuantitativo, el propósito de este fue revelar
la realidad social desde una perspectiva objetiva para poder así crear planes pedagógicos
para mejorar la instrucción Tecnológica-Educativa. La investigación fue consumada en la
plataforma Tecnológica-Educativa Docentes 2.0, con una población de 369 estudiantes-
docentes. Se realizó encuestas para evaluar el conocimiento y motivación de la población
objeto de estudio, igualmente, la revisión de la planificación del aula. Por ende, los
resultados revelaron que los estudiantes-docentes se sentían motivados por el uso de la
tecnología en el aula, lo cual, impulsa al fortalecimiento del docente a nivel mundial
apoyado por las Tecnologías del Aprendizaje y del Conocimiento (TAC).
Palabras clave: Tecnología, educación, TAC, enseñanza, tecnoemocional.
Abstract
Today, society demands that teachers have skills and be digitally literate to exercise a
pedagogical practice that supports meaningful learning for 21st century students. Today's
society has had a strong integration of technology in all areas of life, which has allowed
man to have access to an extensive amount of information from anywhere in the world. The
generations of the 21st century is under the influence of technology, which implies that the
training teachers of the 20th century have had to unlearn to enrich their pedagogical practice
supported by technology. The present study arose from the need to create classrooms that
support the needs of the students, among them, the motivation to learn to learn, such as the
effects that technology has on them. It was a quantitative methodological research, the
purpose of this was to explain social reality from an objective perspective to create
pedagogical plans to improve Technological-Educational instruction. The research was
completed on the Technological-Educational Docentes 2.0 platform, with a population of
369 student-teachers. Surveys were carried out to evaluate the knowledge and motivation
of the population under study, as well as the revision of classroom planning. Therefore, the
results revealed that student-teachers were motivated using technology in the classroom,
which drives the strengthening of teachers worldwide supported by Learning and
Knowledge Technologies (TAC).
Keywords: Knowledge management process, sociocultural context / reality, academic
context / reality, innovation, revitalization.
¹Grupo Docentes 2.0 C.A.
¹https://orcid.org/0000-0002-2602-5199
¹Omán
¹ruth.mujica@docentes20.com
Mujica-Sequera, R. (2020). La Enseñanza
Tecnoemocional en la Educación del Siglo
XXI. Revista Tecnológica-Educativa
Docentes 2.0, 9(2), 71-78.
https://doi.org/10.37843/rted.v9i2.147
R. Mujica-Sequera, "La Enseñanza
Tecnoemocional en la Educación del Siglo
XXI", RTED, vol. 9, n.° 2, pp.71-78, sep.
2020.
https://doi.org/10.37843/rted.v9i2.147
8/julio/2020
26/agosto/2020
25/septiembre/2020
Mujica-Sequera, R. (2020). La Enseñanza Tecnoemocional en la Educación del Siglo XXI. Revista Tecnológica-Educativa Docentes 2.0, 9(2), 71-78.
https://doi.org/10.37843/rted.v9i2.147
La Enseñanza Tecnoemocional en la Educación del
Siglo XXI.
Introducción
Hoy en día, la sociedad demanda que los
docentes tengan competencias y estén alfabetizados
digitalmente para poder ejercer una práctica
pedagógica que admita el aprendizaje significativo de
los estudiantes del siglo XXI. El autor Mujica-Sequera
(2018) sustenta en el blog Docentes 2.0 que el
alfabetismo digital “aparecido como una condición
para reducir la brecha digital”. Los educandos del
siglo XXI están inmersos en la tecnología con acceso
a una extensa cantidad de información desde cualquier
parte del mundo. En el ámbito educativo son muchos
los estudios que aseveran la integración tecnológica
porque es beneficiosa, significativa e imprescindible
para que las instituciones educativas se desempeñen
exitosamente. No obstante, muchos docentes están
resistentes al cambio porque en mucho de los casos les
ocasiona tecnoestrés, lo cual es sustentado como “la
experiencia de estrés derivado de la introducción de
las TIC en el trabajo” (Mujica-Sequera, 2020).
En el año 2013, se realizó una encuesta en la
plataforma Tecnológica-Educativa Docentes 2.0 y se
obtuvo que el 92% de los estudiantes-docentes
poseían cierto tipo de tecnología y acceso a internet en
sus hogares, pero menos de la mitad de los
encuestados no aprovechaban esa tecnología para las
asignaciones escolares. Lo que reveló que el
paradigma didáctico de la formación con tecnología
presentaba elementos que perjudicaban la motivación
de los educandos a la hora de desarrollar sus
actividades, debido a que los educadores no
incorporaban o utilizaban técnicas y metodologías
tecnológicas a nivel instruccional y motivacional en el
quehacer didáctico-pedagógico. Por lo tanto, fue
considerado que “prevenir o reducir la frustración del
estudiante es de gran importancia” (Mujica-Sequera,
2017) para la educación del siglo XXI.
Como todas las personas conocen, no todos los
individuos aprenden de la misma manera, por ello, es
importante que los docentes conozcan ¿Cuantos tipos
de aprendizaje existe? porque esto les permitirá
enriquecer su quehacer pedagógico y la didáctica
reflejará el valor intrínseco del proceso de enseñanza-
aprendizaje significativo, potenciado por el interés y
la motivación de todos los involucrados. Por ende, la
educación apoyada en tecnología, tal como lo sustenta
UNESCO (1998) “apoyada por las TIC (tecnologías,
redes de telecomunicaciones, videoconferencias, TV
digital, materiales multimedia)” (p. 56)
potencian los espacios educativos e-learning.
No obstante, para ello, se debe tener presente
que “no se puede enseñar de acuerdo con nuestro tipo
de aprendizaje. Se debe evaluar a los estudiantes antes
de programar un aula virtual” (Mujica-Sequera,
2020), en consecuencia, como, lo señala Barráez
(2020) “la consideración de cómo enseñamos y
aprendemos en las universidades está directamente
relacionada con el nivel de formación profesional de
nuestros facilitadores” (p. 42). La sociedad actual está
inmersa en los avances tecnológicos, y los docentes e
instituciones educativas deben dar cambios al
enfoque pedagógico tradicional. Se hace necesario
minimizar los efectos de la enseñanza con la
tecnología sobre las emociones de los educandos, que
germinan del miedo infantil fruto del
desconocimiento de la calidad de vida futura
(Martinez, 2018).
La tecnología está en todos los ámbitos de la
vida cotidiana, lo cual permite que el educando esté
conectado con una gran cantidad de información,
donde, si esta no es controlada, curada y procesada
produce consecuencias tal como el tecnoestrés. Por
ende, el uso adecuado de la tecnología en el aula de
clase de manera responsable tiene el beneficio de
ayudar y elevar logros académicos de los estudiantes
y las competencias digitales en los docentes.
Desarrollo
La generación de estudiantes del siglo XXI
aprende de manera diferente. En el ámbito educativo
el tema de las emociones no ha sido considerada por
muchos años, pero, con la aparición de la
Neurociencia que de acuerdo con el autor Salas
(2003), es el conjunto de ciencias cuyo sujeto de
investigación es el sistema nervioso, con particular
interés en cómo la actividad del cerebro se relaciona
con la conducta y el aprendizaje” (p. 156), se puede
reflexionar que como línea del pensamiento y acción
trae como objetivo acercar a los agentes educativos a
los conocimientos relacionados con el cerebro,
aprendizaje, pedagogía y la psicología como
necesarios para la innovación y transformación del
fortalecimiento educativo.
Por lo tanto, es necesario que los docentes
tengan presente que la construcción y reorganización
de la actividad cognoscitiva está estrechamente ligada
a las nuevas formas de experiencia social (Vygotsky,
1995), aspecto esencial de la calidad educativa. El
Mujica-Sequera, R. (2020). La Enseñanza Tecnoemocional en la Educación del Siglo XXI. Revista Tecnológica-Educativa Docentes 2.0, 9(2), 71-78.
https://doi.org/10.37843/rted.v9i2.147
La Enseñanza Tecnoemocional en la Educación del
Siglo XXI.
desafío que existe actualmente en las aulas de clases
es identificar cómo se sienten los educandos y
docentes respecto a la práctica pedagógica apoyada en
tecnología, para poder así reestructurar los currículos
con base en su formación emocional y racional. Para
lograr este objetivo se debe conocer cuáles son las
emociones que acarrea utilizar la tecnología, para que
de esa manera se facilite el control de las emociones.
Por lo antes expuesto, la presente investigación
se basó en revelar el efecto de la tecnología en las
emociones de los estudiantes, bajo un programa
realizado desde el año 2013. La tecnología es el
“conjunto de teorías y de técnicas que permiten el
aprovechamiento práctico del
conocimiento científico (Real Academia Española,
2007), por lo tanto, ha determinado la historia actual
de la llamada sociedad del conocimiento y estructuran
gran parte del tejido social; son muchos los expertos
que han estudiado su impacto óptico, cognitivo
y emocional sobre estas. La sociedad se mira a
misma con un espejo tecnológico, que representa y
entiende la realidad en la que se desarrolla a través de
pantallas que traen hasta el espectador su propia
imagen, conformando la experiencia visual de la
sociedad actual.
Para poder reflexionar sobre la influencia
emocional de la tecnología es necesario conocer qué
es una emoción. Una emoción es define como “una
experiencia corporal viva, veraz, situada y transitoria
que impregna el flujo de conciencia de una persona”
(Denzin, 2009, p. 66). Es decir, la transformación
social producto del auge de las tecnologías, generan
la necesidad de desarrollar competencias que
permitan al individuo adaptarse con éxito a los
cambios vertiginoso y a la sociedad, ya que los
humanos se interesan por aquello que los motiva.
No obstante, son muchos los motivos, aunque
algunos teóricos de la psicología apuntan como
principal causa emocional de las aulas, la existencia
de un modelo de organización escolar rígido, poco
flexible, descontextualizado de la realidad social-
económica actual y por el desface profesional de los
docentes. Por lo tanto, la tecnología exige que los
docentes desempeñen nuevas funciones” (Makrakis,
2005, p. 7) y entre ellas una formación sistemática que
profundice el cómo aprender emocionalmente.
Desde luego, es tal la rapidez de instauración de
la tecnología que se ha denominado a las personas
nacidas a partir de los años 80, cómo la generación
Net, que corresponde a los individuos nativos de las
pantallas. En 2001, ocurrió la división planteada por
el autor Prensky “los nativos digitales o aquellos que
han nacido en un mundo ya digital, y los inmigrantes
digitales personas que no han nacido en ese mundo”
(p. 2), pero ellos deben adaptarse de una forma para
aprenderlo sobre la tecnología.
Ahora bien, ante el bombardeo constante de la
tecnología se corre el riesgo de caer en una actitud de
indiferencia, llegando a una percepción fragmentada
de la realidad e infravalorando la experiencia estética
como experiencia del conocimiento. En este sentido,
se puede afirmar que no todas las personas aceptan la
tecnología, ni siquiera se plantean convertirse en
inmigrantes digitales; incluso, dependiendo de las
reacciones de los sujetos ante las Tecnologías del
Aprendizaje y del Conocimiento (TAC), donde se
hace una clasificación de cuatro categorías: Los
entusiastas, los partidarios, los modernos
primitivistas, y los laditas, que son los críticos de la
tecnología que quieren acabar con la dependencia que
actualmente tiene de ellas la humanidad.
En la actualidad, las TAC son un tema
preocupante en diversas en áreas, incluso en el ámbito
educativo, puesto que el impacto tecnológico no solo
afecta a nivel personal y/o social, sino que puede ser
un importante componente en el rendimiento laboral
y emocional. Se debe tener presente que las
emociones se utilizan para adecuar a la biósfera, son
la expresión biológica que se refleja en el cuerpo y en
la vida, tal como lo sustenta Zeballos (2020) “es
fundamental el desarrollo profesional basado en el
diagnóstico de las necesidades de formación” (p. 12).
En el año 1984, el autor Brod denomino
tecnoestrés a la enfermedad causada por la falta de
habilidad para adaptarse a las nuevas tecnologías de
manera saludable, es decir, un trastorno de tipo
adaptativo y motivado especialmente por una falta de
autoeficacia para manejarse con las nuevas
tecnologías, es decir, por una incompetencia ante las
mismas. Por ello, si se parte del sentido biológico de
la ansiedad: la supervivencia, la fatiga que parte del
sentido biológico: cansancio emocional o
agotamiento. Y el sentido biológico de la adicción
parte de la necesidad consiente e inconsciente de la
compañía para afrontar un reto. Ahora bien, es
importante señalar cuales son los efectos emocionales
de la tecnología durante la enseñanza, entre ellos
tenemos de acuerdo con Instituto Nacional de
Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) (2019):
Mujica-Sequera, R. (2020). La Enseñanza Tecnoemocional en la Educación del Siglo XXI. Revista Tecnológica-Educativa Docentes 2.0, 9(2), 71-78.
https://doi.org/10.37843/rted.v9i2.147
La Enseñanza Tecnoemocional en la Educación del
Siglo XXI.
1. Tecnoansiedad: La persona percibe una
fuerte tensión psicológica, egodistónica y
malestar, ante el uso presente o posible de
algún tipo de nuevas tecnologías. Esta
tecnoansiedad, podría ser la entrada a la
tecnofobia.
2. Tecnofatiga: La persona se caracteriza
por sensaciones de cansancio y agotamiento
mental y cognitivo, debido al uso de la
tecnología, puede acompañarse también de
actitudes recelosas y creencias de ineficacia.
Un tipo específico de tecnofatiga sería el
síndrome de fatiga informativa.
3. Tecnoadicción: Que sería un tecnoestrés
específico, debido a un descontrol de los
impulsos, mediante el cual el sujeto se vería
obligado a utilizar TIC, a cualquier hora y en
cualquier lugar, por tanto, durante largos
periodos de tiempo (p. 2).
Desde la antigüedad al hombre le ha asustado
la innovación, ha sentido temor ante la tecnología, un
ejemplo sencillo de esto sería cuando los griegos no
vinculaban las proezas técnicas e instrumentales con
el progreso humano, pensaban que el uso de las
máquinas podía llevar a provocar un cataclismo. En
1998 cuando algunos autores clasificaron a los
usuarios de la tecnología, como normales, ansiosos y
fóbicos, es decir los ansiosos: serían quienes se
sienten incómodos al tener que utilizar los medios
tecnológicos, pero no reportan síntomas físicos ni
comportamientos de aversión frente a los mismos,
mientras que los fóbicos: serían quienes evitan
utilizar la tecnología porque tienen sentimientos de
irrealidad, miedo a perder el control y refieren
síntomas tales como palmas de las manos sudorosas,
palpitaciones, temblores, entre otros. Y la tecnofilia
sería el antónimo de tecnofobia, como la misma
palabra expresa, se trata del apego a la tecnología,
preexistiendo diferentes grados de tecnofilia
dependiendo de la afinidad o dependencia que la
persona tenga hacia la tecnología.
En el año 2010, los autores De la Gándara-
Martín y Álvarez definieron las cuatro adicciones
más presentes en la tecnología y son:
5. Teleadicción, teledependencia: Es el
rasgo principal es el uso excesivo o abusivo
y pasivo de la TV, con pérdida de la
capacidad de resistirse a su uso; se hace
presente el síndrome de abstinencia con
irritabilidad, nerviosismo, insomnio,
aturdimiento, cefaleas, entre otros.
1. Teleabuso: El patrón del uso exorbitante y
frecuente que causa una especie de
“intoxicación crónica” del TV.
2. Telefijación: El hábito extraño de observar
la TV, que activa la absorción absoluta de la
pantalla.
3. Telefonía móvil: Es un instrumento de
comunicación, que beneficia e indemniza
las relaciones sociales, por ello, su
potencialidad adictógena es muy alta. Las
personas exteriorizan <