En el desarrollo de esta investigación,
resulta imprescindible reconocer los aportes
teóricos y metodológicos de destacados
pensadores que han contribuido a la interrelación
entre las matemáticas, las ciencias sociales y la
educación. Los autores que llevaron a cabo la
demostración de la hipótesis de manera
semejante son:
Para comenzar, Varsavsky (1969),
científico argentino pionero en la modelación
matemática aplicada a las ciencias sociales,
introdujo en América Latina el uso de modelos
matemáticos como herramientas de análisis de la
realidad social. Aunque la presente investigación
se enfoca más específicamente en el ámbito
educativo, retoma el enfoque sistémico y la
utilidad de las matemáticas como soporte para
interpretar fenómenos complejos vinculados al
aprendizaje y al uso de tecnologías en contextos
sociales diversos.
Asimismo, Marcus (2007), matemático
rumano con una reconocida trayectoria en
estudios interdisciplinarios, integró las
matemáticas con disciplinas como la lingüística,
la biología y las ciencias sociales. Su perspectiva
teórica, que trasciende los límites tradicionales
del conocimiento, guarda cierta similitud con el
enfoque de esta investigación, al proponer
conexiones entre el razonamiento formal y los
fenómenos educativos mediados por tecnologías.
De igual forma, Bijker et al. (1987),
ingeniero y filósofo neerlandés, coautor del
enfoque SCOT (Construcción Social de la
Tecnología), argumenta que los desarrollos
tecnológicos deben analizarse desde su
interrelación con los contextos sociales. Este
marco interpretativo empírico también subyace
en la presente investigación, que busca
comprender cómo las herramientas digitales,
sustentadas en modelos matemáticos, impactan
la enseñanza y aprendizaje en la educación
contemporánea.
Por otro lado, Adler (2001) educadora
matemática sudafricana, ha profundizado en la
didáctica de las matemáticas en entornos
multilingües y complejos. Su aproximación,
centrada en la formación del profesorado de
secundaria, representa el antecedente más
estrechamente vinculado a esta investigación,
tanto en términos metodológicos como en su
orientación hacia el fortalecimiento de
competencias matemáticas en el aula mediante
herramientas tecnológicas.
Desde una dimensión más epistemológica,
Otero (2003) filósofo y matemático uruguayo, ha
desarrollado una extensa obra sobre la historia y
filosofía de las matemáticas. Si bien su enfoque
es fundamentalmente teórico, su perspectiva
incide indirectamente en la presente
investigación al cuestionar los fundamentos
filosóficos del conocimiento matemático
aplicado en contextos educativos reales.
En línea con este planteamiento, Massut
(2020), investigadora argentina experta en
didáctica de las matemáticas, lidera el proyecto
Mendo-Mates-TIC, orientado a la mejora del
aprendizaje matemático en niveles primario y
secundario mediante el uso de TIC. La
metodología implementada en dicho proyecto
guarda un paralelismo metodológico con esta
investigación, al integrar herramientas digitales y
enfoques matemáticos con fines didácticos.
Para Santos (2017), catedrático español en
geometría y topología, aunque trabaja en un
campo más alejado de lo educativo, ha
participado activamente en programas de
fomento del talento matemático en jóvenes. El
vínculo con la presente investigación es
circunstancial, pero relevante al considerar el
impacto de la formación matemática en el
desarrollo de habilidades cognitivas en
estudiantes.
Desde una mirada sistémica, la enseñanza
de las matemáticas no puede abordarse de forma
fragmentada, ya que intervienen múltiples
factores interdependientes como el contexto, la
tecnología, el rol del docente y las condiciones
sociofamiliares del estudiante. Este
planteamiento se alinea con lo expuesto por
Castillejo Brull (1987), quien resalta que la
pedagogía sistémica considera a la educación
como un proceso dinámico e integrado, donde
cada componente del sistema influye en el todo.
En esa misma línea, García Hoz (1970) sostiene
que una verdadera comprensión pedagógica solo
es posible si se analiza la interacción estructural
entre los fundamentos que componen el acto
educativo, resaltando la necesidad de enfoques
globales para una intervención formativa eficaz.
Ambos autores aportan a la presente
investigación el sustento teórico necesario para
justificar el uso de modelos matemáticos