Introducción
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), se
considera una condición del neurodesarrollo que
afecta la habilidad del cerebro e influye de manera
negativa en la comunicación, la interacción social y
el comportamiento de la persona que lo posee. Este
trastorno se genera de manera heterogénea, es decir,
que se manifiesta con una variación notable en el
grado de impacto y necesidades que requiere cada
individuo, mientras que la educación inclusiva se
considera relevante desde los últimos años,
transformándola en un elemento esencial para
garantizar el acceso equitativo a la educación y
aprendizaje escolar, sin depender de las condiciones
neurológicos o físicas de los estudiantes. Sin
embargo, el TEA continúa representando una barrera
en el sistema educativo, por lo que se necesita de
estrategias integrales que permitan promover la
inclusión y el desarrollo efectivo de los estudiantes.
Las personas con TEA pueden manifestar
ciertos comportamientos, intereses o actividades
repetitivas que no logran ser del todo comprendidas
por los padres, familiares o docentes, también genera
conflictos para adaptarse a cambios imprevistos. De
acuerdo con Cevallos & Fernández (2022), es una
afección neurológica que se manifiesta desde la
infancia, se mantiene a lo largo de la vida,
caracterizada por la presencia de dificultades
persistentes en la comunicación y la interacción social.
Como indican Alcalá & Ochoa (2022), para abordar
estas complejidades, es necesario contar con
reciprocidad social, así como la comunicación verbal,
no verbal, la capacidad de crear, mantener, comprender
relaciones personales, debido a que por el déficit en la
comunicación social; el diagnóstico exige la presencia
de patrones de comportamiento, intereses o actividades
restringidas.
El derecho a la educación inclusiva ha sido
reconocido en algunos marcos normativos, como la
Constitución de la República del Ecuador (2008) y
Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI,
2022), estableciendo que el derecho de todos los
ciudadanos es recibir una educación de calidad de
forma equitativa en igualdad de condiciones e
incentivando un modelo inclusivo. Sin embargo,
implementar este modelo conlleva restricciones, como
la limitada disponibilidad de recursos educativos, la
insuficiente formación capacitada de docentes y la
ausencia de programas eficientes para la adecuada
atención de niños con TEA. Según Buñay & Cazorla
(2023) en España, Chile, Estados Unidos se lograron
resultados positivos debido al uso de metodologías
multisensoriales, materiales visuales, así como
estrategias de enseñanza, que benefician el empeño
académico y social de los estudiantes.
El presente estudio tiene como objetivo
identificar las necesidades que deben atenderse,
asociadas a la inclusión de los niños con Trastorno del
Espectro Autista (TEA) en las aulas educativas,
pertenecientes a la Unidad educativa Jacinto Gordillo,
situada en la Isla Isabela. Se parte de la comprensión
de la inclusión, considerando no solo el acceso físico
al aula, sino también una construcción pedagógica,
relacional, contextual que integra factores
institucionales, normativos y actitudinales. Con base en
esta premisa, se orienta el análisis hacia la identificación
de necesidades que permitan transformar el entorno
escolar en un espacio adaptado a la diversidad, por ello,
la pregunta de investigación que guía el estudio es:
¿Cuáles son las necesidades específicas que deben
abordarse para garantizar la inclusión efectiva de los
niños con TEA en la Unidad Educativa Jacinto
Gordillo?
Metodología
En el marco del objetivo planteado, en
concordancia con las líneas de investigación y la
construcción de nuevos conocimientos, se realizó una
investigación enmarcada en el paradigma humanista
interpretativo, bajo el método caso de estudio con
enfoque cualitativo, diseño fenomenológico de tipo
descriptivo, el corte de la investigación fue de tipo
transversal. Esta metodología se aplicó con el propósito
de comprender en detalle las experiencias subjetivas
de los participantes, los significados que generan con
relación al fenómeno analizado; debido a este
enfoque se procedió al análisis detallado de las
interacciones, discursos, así como vivencias en su
contexto real, accediendo a la esencia de dichas
experiencias desde la perspectiva de los mismos
actores, es decir, la dinámica entre los estudiantes con
TEA con sus compañeros de clase, docentes,
especialistas y autoridades de la institución.
Tal como mencionan Beltrán & Ortiz (2020) el
paradigma interpretativo se basa en la comprensión del
significado que las personas otorgan a sus experiencias
dentro de un contexto determinado ya sea social,
cultural o histórico. Este enfoque parte del supuesto de
que la realidad es construida subjetivamente y, por
tanto, debe ser comprendida desde la perspectiva de
quienes la viven, por lo que, desde una mirada
epistemológica, se promueve el análisis situacional del
fenómeno valorando las experiencias individuales
como fuente legítima de conocimiento, donde se
reconoce que la construcción de las subjetividades está
influenciada por factores contextuales. Asimismo, se
basa en dos corrientes filosóficas; la hermenéutica se
centra en privilegiar la interpretación de significados,
y la fenomenología que está orientada a explorar la