desde una posición de inmersión. El estudio tuvo
un enfoque cualitativo, con un diseño
autobiográfico narrativo de tipo evocador y corte
transversal, centrado en una única etapa temporal
de análisis sin seguimiento longitudinal, lo cual
permite captar una “fotografía viva” del
fenómeno organizacional en un momento
particular.
La elección del método autoetnográfico en
un diseño autobiográfico narrativo evocador
responde a la necesidad de capturar de forma
profunda y matizada las experiencias vividas por
la investigadora en su rol de líder organizacional.
A diferencia de los enfoques fenomenológicos,
que se centran en la descripción de la esencia de
una experiencia, o de la etnografía clásica, que
observa comunidades ajenas, la autoetnografía
permite un análisis introspectivo riguroso,
integro la voz de la propia investigadora como
fuente primaria de datos. Esta estrategia
metodológica posibilitó la obtención de datos
profundos y contextualizados sobre las
experiencias de liderazgo.
La población, entendida según Hernández
et at. (2014) como el conjunto de individuos que
comparten ciertas características y que son de
interés para el investigador. Para conformar la
muestra, se enviaron veinticinco invitaciones
formales a líderes de equipo de la misma
empresa, seleccionados por su implicación en
proyectos de innovación; bajo criterios de
antigüedad mínima de dos años y diversidad de
áreas funcionales. De estas invitaciones,
respondieron favorablemente siete profesionales,
de los cuales se integraron cinco tras aplicar
criterios de inclusión (participación activa en
iniciativas de cambio) y exclusión (ausencia
prolongada por licencia). La tasa de respuesta
efectiva fue del 20 %, cifra que, aunque modesta,
se consideró suficiente dado el carácter intensivo
y en profundidad del método, y permitió explorar
las vivencias más significativas asociadas al
liderazgo resiliente. La muestra estuvo
conformada por cinco (5) actores sociales: dos
(2) líderes o gerentes, dos (2) empleados de
distintas áreas y un (1) supervisor intermedio,
todos con más de cinco años de trayectoria en la
empresa. Esta selección intencionada buscó
asegurar la diversidad de experiencias y niveles
jerárquicos, permitió construir una visión
holística de la relación entre liderazgo resiliente
y clima organizacional. Se combinaron criterios
de participación voluntaria, conocimiento
profundo del entorno organizacional y
disposición para compartir experiencias desde lo
reflexivo y vivencial.
Para la obtención de la información, se
emplearon tres técnicas de recolección. De
acuerdo con Taylor & Bogdan (1986), una
técnica de recolección de datos es un conjunto de
procedimientos sistemáticos para obtener
información relevante. Las técnicas fueron:
entrevistas en profundidad, dirigidas a líderes y
participantes clave, mediante un guion
semiestructurado validado por expertos en el
área; observación participante, realizada desde el
rol activo de la investigadora como miembro de
la organización; y un análisis documental, que
incluyó la revisión de políticas internas, reportes
de desempeño y encuestas institucionales
previas.
El diario reflexivo, definido por Alvesson
(2003), se utilizó como instrumento
metodológico clave para registrar experiencias,
emociones y observaciones en un contexto
autorreferencial. En este se consignaron eventos
significativos, interacciones informales y
reacciones frente a decisiones de liderazgo,
ofreciendo una perspectiva enriquecida sobre la
dinámica organizacional cotidiana. La
herramienta permitió integrar reflexiones
personales con el análisis cultural, fortaleciendo
la autenticidad del proceso autoetnográfico y
asegurando un acercamiento riguroso al objeto
de estudio. En consecuencia, este instrumento
posibilitó un análisis profundo de las vivencias
actuales, aportando solidez metodológica y
coherencia interpretativa en la investigación
cualitativa desarrollada.
El análisis de los datos, en coherencia con
el enfoque cualitativo, se desarrolló mediante
codificación temática abierta, tal como propone
Braun & Clarke (2006), a través de un proceso
inductivo que permitió identificar patrones
emergentes en las narrativas. Las unidades de
significado se agruparon en categorías y
subcategorías vinculadas a dimensiones del
liderazgo resiliente y su relación con el clima
organizacional. Por ejemplo, expresiones
repetidas en torno a la empatía o el
reconocimiento emocional se codificaron como
estrategias resilientes de motivación. Los