<p>Se resalta que dicha estrategia favorece, además, el desarrollo de
competencias en idiomas vinculadas con la comunicación emocional, el manejo del
lenguaje, así como la interacción social. Este resultado refuerza la premisa de
que un amplio conjunto de competencias puede consolidarse en el estudiantado a
lo largo de su formación profesional.</p>
<p> Por otro lado, respecto a la carrera de derecho, <xref ref-
type="bibr" rid="B15">Espaliú (2017</xref>), señala que los estudiantes
desarrollan capacidades como la fundamentación escrita de propuestas
legislativas y argumentación oral de sus iniciativas legales, el proceder con
ética jurídica, y contar con un amplio conocimiento del derecho nacional e
internacional, esto debido a que mediante la simulación de juicios, de
presentaciones, de realidades problemáticas, los estudiantes de derecho ponen en
práctica sus conocimientos teóricos; además, adquiere y perfecciona competencias
de carácter práctico que fortalecen su desempeño profesional.</p>
<p>En esta rama se puede destacar la trascendencia de trabajar con
estrategias como el juego de roles que permiten fortalecer competencias de
argumentación, ética jurídica, y análisis legislativo. Es así como se puede
afirmar que la estrategia es de utilidad en todas las carreras
profesionales.</p>
<p> No obstante, <xref ref-type="bibr" rid="B7">Carrillo (2019</xref>),
adiciona la capacidad de análisis económico del derecho, conocimiento del código
legislativo, y capacidad de actuar con integridad moral. Por otro lado, se
encuentra la carrera de educación, según <xref ref-type="bibr" rid="B43">Sánchez
(2021</xref>), gracias a la aplicación del juego de roles se alcanza un
desenvolvimiento ético y tolerante ante los demás, así como un correcto análisis
didáctico. Asimismo, <xref ref-type="bibr" rid="B24">Hidayati & Pardjono
(2016</xref>), señalan a la capacidad de aprendizaje integral, la comprensión
profunda de temas realistas y el desarrollo de actitud y conciencia en los
futuros profesionales, mientras que <xref ref-type="bibr" rid="B35">Pojani &
Rocco (2020</xref>), afirman que el juego de roles permite alcanzar otras
competencias como la capacidad de persuasión, de desenvolvimiento natural en
público y de racionalización. </p>
<p>Los citados autores, apoyan la noción de que el juego de roles
mejora los aspectos sociales y comunicativos del aprendizaje; así como promueve
el crecimiento ético, la tolerancia y persuasión. Tales competencias son vitales
y valoradas en el contexto laboral, en el cual se desempeñen los futuros
profesionales.</p>
<p>En el ámbito de las ciencias económicas, <xref ref-type="bibr"
rid="B47">Sosa (2017</xref>) sostiene que las capacidades técnicas constituyen
un componente esencial de la formación profesional; para un administrador,
dichas competencias incluyen la gestión de recursos financieros mediante
instrumentos como los estados financieros, los presupuestos y otros registros
contables, todo ello bajo principios éticos y criterios morales asociados al
manejo responsable de las finanzas. No obstante, <xref ref-type="bibr"
rid="B30">Moreno (2018) </xref>plantea que, en Administración, el juego de roles
fortalece también una competencia de negociación capaz de superar barreras
comerciales, barreras culturales, así como diversas tensiones asociadas a la
resolución de conflictos. Por su parte, <xref ref-type="bibr"
rid="B17">Fioravanti et al. (2022</xref>) añaden competencias vinculadas con el
emprendimiento; además, destacan el desarrollo de la exposición oral y diversas
habilidades blandas que se consolidan a lo largo de la formación profesional.
</p>
<p>Las competencias en gestión financiera, negociación y emprendimiento
se pueden obtener con la aplicación de la estrategia juego de roles resulta
necesario involucrar al estudiantado en casos reales o en simulaciones de
problemáticas empresariales que permitan aplicar criterios de análisis en la
toma de decisiones. De esta manera, se pone en práctica sus conocimientos para
dar solución a posibles situaciones en escenarios de mercado empresarial o
laboral. </p>
<p>De acuerdo con <xref ref-type="bibr" rid="B40">Ruíz et al.
(2018</xref>), por su parte concuerdan con <xref ref-type="bibr"
rid="B26">Humphrey et al. (2022</xref>), indican que los estudiantes logran
competencias fundamentales como las de dirección y liderazgo, las cuales
permiten motivar al personal, mostrar gran empatía, y realizar convenientes y