Introducción
Las ciencias sociales y de la educación han buscado comprender cómo el pensamiento crítico contribuye a la resolución de problemas. En los estudios se ha señalado que esta competencia favorece la toma de decisiones responsables, la participación ciudadana y la construcción de sociedades más inclusivas (Gensollen & Jiménez Rolland, 2022; Mena Araya, 2022; Simancas Malla et al., 2025). La reflexión y la habilidad de cuestionar con argumentos no solo enriquecen el proceso de aprendizaje, sino que también tienen el poder de cambiar el mundo. En ese sentido, las experiencias de uso del pensamiento crítico en contextos educativos y comunitarios han evidenciado su capacidad para resolver problemas colectivos y transformar la sociedad (Cruz Picón, 2022; Romero Ordoñez, 2025).
En estos años, algunos países han implementado programas y estrategias para estimular el pensamiento crítico, con grandes avances, pero también con restricciones que dependen del contexto, de los recursos y de las metodologías (Chancusig Ruiz, 2023; Deroncele Acosta et al., 2020a; Soto Uriol & Chacón Cueva, 2022). La variedad de aproximaciones ha creado un campo rico pero disperso, lo que dificulta saber qué se ha hecho y qué queda por hacer. Ante este panorama, es necesario analizar la literatura existente para organizar la evidencia, identificar patrones y cerrar las lagunas. Además, una revisión sistemática puede aclarar qué enfoques funcionan mejor y guiar a investigadores y responsables de la política social.
La justificación de la investigación surgió del interés por conocer cómo el pensamiento crítico, más allá de ser una capacidad individual, puede convertirse en una capacidad colectiva para fortalecer el desarrollo social. En un mundo desinformado, polarizado y desigual, formar ciudadanos capaces de analizar, cuestionar y actuar con criterio es esencial para construir sociedades más participativas y democráticas. La importancia de esta revisión sistemática radica en que sintetiza la evidencia disponible sobre el uso del pensamiento crítico, así como sus beneficios, limitaciones y desafíos. Con ello se aportó tanto teóricamente, expandiendo el conocimiento en este campo, como prácticamente, brindando lineamientos para la agencia de programas y políticas públicas que construya ciudadanas y ciudadanos críticos y comprometidos con la transformación social.
El objetivo de la investigación fue analizar las experiencias de aplicación del pensamiento crítico en el desarrollo social, con el fin de categorizar las estrategias utilizadas, los contextos en los que se aplicaron y los resultados obtenidos. Este objetivo respondió a la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las experiencias de aplicación del pensamiento crítico en el desarrollo social?
Metodología
Se realizó una investigación enmarcada en el paradigma humanista–interpretativo, orientada a la comprensión profunda de los significados, experiencias y construcciones subjetivas de los fenómenos sociales desde la perspectiva de los actores y de los discursos analizados, priorizando la interpretación contextual por encima de la medición cuantitativa (Taylor & Bogdan, 2014; Sandín, 2003). Bajo este paradigma, se adoptó el método sistemático, entendido como un proceso ordenado, riguroso y secuencial que permite identificar, analizar y sintetizar información científica mediante procedimientos explícitos y reproducibles, garantizando la coherencia lógica y la consistencia analítica en cada etapa de la investigación (Bunge, 2004; Hernández et al., 2014).
El estudio adoptó un enfoque cualitativo, orientado a la comprensión de fenómenos complejos mediante el análisis interpretativo de textos científicos, enfatizando la profundidad del contenido, la identificación de patrones y la construcción de categorías analíticas más que la generalización estadística (Creswell, 2014; Flick, 2015). No obstante, se incorporó un nivel de cuantificación descriptiva de apoyo (frecuencias y porcentajes) con el fin de evidenciar la recurrencia de las categorías identificadas en la literatura, sin perder el carácter interpretativo del análisis. Asimismo, se empleó un diseño narrativo de tipo temático, organizando los hallazgos en categorías emergentes: limitaciones, fortalezas y desafíos, lo que permitió identificar patrones, tendencias y relaciones entre los estudios analizados (Riessman, 2008).
La investigación fue de tipo documental bibliográfico-analítico, fundamentada en la revisión sistemática y el análisis crítico de artículos científicos previamente publicados, con el fin de evaluar su calidad metodológica, pertinencia teórica y aportes al campo de estudio (Arias, 2012; Bisquerra, 2014). El estudio se desarrolló mediante un corte transversal, considerando la producción científica correspondiente al periodo 2020–2025 en un único momento de análisis (Hernández et al., 2014).
La población, entendida como el conjunto total de unidades de análisis que cumplen criterios previamente establecidos (Tamayo y Tamayo, 2012), estuvo conformada por 105 artículos científicos identificados inicialmente en las bases de datos SciELO, SCOPUS y Web of Science. Tras la aplicación de criterios de inclusión y exclusión conforme al modelo PRISMA 2020 (Page et al., 2021), la muestra final quedó constituida por 20 artículos, seleccionados por su pertinencia temática, calidad metodológica y contribución al objetivo del estudio.
Los criterios de inclusión fueron: (a) artículos científicos publicados entre 2020 y 2025; (b) estudios relacionados con el pensamiento crítico y el desarrollo social; (c) publicaciones en inglés o en español; y (d) artículos indexados en bases de datos reconocidas. Los criterios de exclusión incluyeron: (a) duplicados; (b) estudios sin relación directa con el objeto de estudio; (c) literatura no arbitrada; y (d) documentos con rigor metodológico insuficiente. Este proceso permitió garantizar la validez, la pertinencia y la calidad de la evidencia analizada.
La técnica de investigación consistió en el análisis documental sistemático (Bisquerra, 2014), mediante el cual se examinaron críticamente los artículos seleccionados. Como instrumento, se utilizó una matriz de análisis y síntesis documental, que permitió organizar, comparar y categorizar la información relevante (autor, año, país, diseño, aportes, limitaciones, fortalezas y desafíos), facilitando la identificación de patrones y tendencias.
La herramienta utilizada fue una matriz de análisis y síntesis documental, diseñada para registrar, organizar y comparar la información extraída de los estudios seleccionados. Esta matriz permitió sistematizar datos como autor, año, país, diseño metodológico, principales aportes, limitaciones, fortalezas y desafíos, lo que facilitó la categorización temática y el análisis interpretativo de la evidencia revisada (Pardal-Refoyo & Pardal-Peláez, 2020). La ecuación de búsqueda se fue construyendo de forma iterativa para garantizar la relevancia de los estudios recuperados. En un primer momento, se identificaron y definieron las palabras clave directamente relacionadas con el objeto de estudio: pensamiento crítico y desarrollo social. A continuación, se realizaron búsquedas iterativas en las bases de datos seleccionadas para refinar y limpiar los resultados. Un tercer paso consistió en verificar estos resultados con una lista predefinida de estudios primarios relevantes y de expertos en el tema. Finalmente, los resultados se revisaron con un panel de tres pares expertos, quienes formularon comentarios críticos para definir la cadena de búsqueda final.
Continuamente, mediante el uso de palabras clave y operadores booleanos, cuidadosamente definidos para cubrir el núcleo temático del estudio. Se utilizó la siguiente expresión combinada: (“pensamiento crítico” OR “critical thinking”) AND (“desarrollo social” OR “social development”) AND (“estrategias” OR “experiencias” OR “programas”) AND (“educación” OR “ciudadanía”).
Se implementa de forma continua un proceso general de gestión del mapeo sistemático. La Figura 1 representa de manera esquemática el procedimiento general seguido en la revisión, que se compone de tres etapas centrales: (1) la búsqueda en bases de datos, (2) la selección de los estudios encontrados y (3) la extracción de la información relevante. Para la primera etapa, se diseñó una cadena de búsqueda elaborada en función de los objetivos y las preguntas de investigación planteados (ver Tabla 1). Esta cadena se aplicó a las distintas bases de datos consultadas, empleando también la opción de búsqueda avanzada, lo que permitió incorporar criterios adicionales y refinar la recuperación de artículos científicos. Como resultado de este procedimiento, se obtuvo un conjunto inicial de investigaciones consideradas para su posible inclusión en la revisión sistemática.
Gestión de Mapeo Sistemático.
Nota. Representa el proceso de búsqueda y selección de estudios, incluyendo la aplicación de criterios definidos y la técnica de bola de nieve hacia atrás para identificar nuevas fuentes relevantes, elaboración propia (2025).
Cadena de Búsqueda
| Fuente | Descriptores | ||
| Bases de datos | WOS | SCIELO | SCOPUS |
| Cadena de búsqueda | (“pensamiento crítico” OR “critical thinking”) AND (“desarrollo social” OR “social development”) AND (“estrategias” OR “experiencias” OR “programas”) AND (“educación” OR “ciudadanía”). | ||
| Tiempo de búsqueda | 2020-2025 | ||
| Tipo de documento | Artículos originales y de revisión | ||
| Nota. Cadena de búsqueda utilizada, con bases de datos, descriptores, periodo (2020–2025) y tipo de documentos, elaboración propia (2025). | |||
El proceso metodológico siguió las directrices del modelo PRISMA 2020 y se desarrolló en cuatro fases: identificación, selección, elegibilidad e inclusión. Inicialmente, se recuperaron 105 registros; posteriormente, se eliminaron los duplicados y se filtraron los estudios mediante la revisión de títulos y resúmenes. En una segunda fase, se evaluaron los textos completos según los criterios establecidos, lo que permitió obtener la muestra final de 20 artículos. Este proceso se representa en el diagrama de flujo PRISMA (Figura 2), lo que garantiza la trazabilidad y la transparencia del estudio.
Diagrama de Flujo PRISMA para la Revisión Sistemática.
Nota. Se muestra el proceso de identificación, selección, elegibilidad e inclusión de estudios, siguiendo el modelo PRISMA, desde los registros iniciales hasta los artículos incluidos en la revisión, elaboración propia (2025).
Cabe destacar que la cadena también se aplicó en inglés, a fin de ampliar la cobertura en bases de datos internacionales y facilitar la recuperación de estudios relevantes que aborden la intersección entre los parámetros de análisis. Finalmente, tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión, el número inicial de 105 publicaciones potencialmente relevantes se redujo a 20 estudios seleccionados, que se analizaron en función de su aportación al objetivo del artículo. De forma sistemática y clara, se llevó a cabo el proceso de depuración y selección y se ilustró mediante el diagrama de flujo PRISMA, como se muestra en la Figura 2, herramienta de representación visual de la trazabilidad del proceso realizado en esta revisión.
La unidad de análisis estuvo constituida por los contenidos teóricos y metodológicos, así como por los resultados reportados en los artículos seleccionados, específicamente aquellos relacionados con la implementación del pensamiento crítico en el desarrollo social. El análisis de la información se realizó mediante un análisis temático de contenido cualitativo, que incluyó procesos de codificación, categorización y comparación constantes, lo que permitió agrupar los hallazgos en tres categorías centrales: limitaciones, fortalezas y desafíos. Estas categorías fueron posteriormente cuantificadas de manera descriptiva (frecuencias y porcentajes) para evidenciar su recurrencia en la literatura.
Para garantizar el rigor del análisis, se aplicaron criterios de validez cualitativa, tales como la coherencia interna, la trazabilidad del proceso analítico y la revisión por pares de expertos, quienes contribuyeron a validar la cadena de búsqueda, las categorías emergentes y la interpretación de los resultados. Asimismo, se consideró la calidad metodológica de los estudios incluidos, priorizando aquellos con mayor rigor científico.
Se respetaron los principios éticos de la investigación científica, garantizando la integridad académica y el uso responsable de la información. Al tratarse de una investigación documental, no se involucró a sujetos humanos ni se utilizaron datos sensibles, por lo que no se requirió consentimiento informado. Se aseguró la adecuada citación de las fuentes y la transparencia en la presentación de los resultados, evitando sesgos o distorsiones en la interpretación de la evidencia.
Resultados
El análisis de los estudios revisados evidenció que la implementación del pensamiento crítico orientado al desarrollo social se configura como un proceso complejo y multidimensional, caracterizado por una dinámica ambivalente en la que coexisten avances pedagógicos significativos y limitaciones estructurales persistentes. En términos generales, los hallazgos muestran que, si bien el pensamiento crítico es reconocido como un eje clave para la formación ciudadana, la participación democrática y la transformación social, su materialización práctica continúa siendo fragmentaria y dependiente de condiciones contextuales, institucionales y formativas. Esta tensión revela una brecha sostenida entre su promoción discursiva y su aplicación efectiva, lo que limita su consolidación como práctica social sistemática.
Se revisaron 105 artículos científicos relacionados con el objeto de estudio. Tras aplicar el modelo PRISMA, se seleccionaron 20 estudios que cumplieron los criterios de inclusión establecidos. A partir del análisis temático de contenido, emergieron tres categorías centrales: limitaciones, fortalezas y desafíos, que posteriormente se cuantificaron de manera descriptiva (frecuencias y porcentajes) para evidenciar su recurrencia en la literatura (Tabla 2). Los resultados se presentan en dos niveles: (1) una matriz de síntesis que sistematiza las características de los estudios incluidos y (2) un análisis categorial apoyado en representaciones gráficas.
Figura 3 Limitaciones en la Implementación del Pensamiento Crítico.
Nota. Limitaciones categorizadas en cinco tipos: contextuales (35%), docentes (30%), investigativas (25%), tecnológicas (5%) e institucionales (5%), elaboración propia (2025).
Como se observa en la Figura 3, las limitaciones en la implementación del pensamiento crítico se concentran principalmente en factores contextuales (35%), docentes (30%) e investigativos (25%), mientras que las limitaciones tecnológicas e institucionales presentan menor incidencia (5% cada una). Estos resultados permiten responder a la primera pregunta de investigación, evidenciando que las restricciones no son únicamente operativas, sino estructurales. En particular, se identifica que los marcos normativos y las políticas educativas tienden a privilegiar enfoques estandarizados y tecnocráticos, lo que restringe el desarrollo de prácticas críticas orientadas a la transformación social.
Asimismo, se observa que la formación docente constituye un nodo crítico, ya que predomina un enfoque centrado en la transmisión de contenidos, con escasas oportunidades para el desarrollo de competencias reflexivas, éticas y sociales. A nivel investigativo, la fragmentación del campo se manifiesta en la diversidad de enfoques teóricos y en la limitada acumulación de evidencia empírica, lo que dificulta la construcción de modelos integrales de implementación. En conjunto, estas limitaciones evidencian que la incorporación del pensamiento crítico no depende únicamente de innovaciones pedagógicas, sino también de transformaciones más amplias en los sistemas educativos y sociales.
Fortalezas del Pensamiento Crítico.
Nota. Fortalezas en cinco categorías: socioeducativas (35%), pedagógicas (30%), conceptuales (20%), disciplinares (10%) y de transformación social (5%), elaboración propia (2025).
En relación con las fortalezas, la Figura 4 muestra que las categorías más recurrentes corresponden a las dimensiones socioeducativas (35%), pedagógicas (30%) y conceptuales (20%), seguidas de las fortalezas disciplinares (10%) y de transformación social (5%). Estos resultados permiten responder a la segunda pregunta de investigación, lo que indica que el pensamiento crítico posee un alto potencial transformador cuando se articula con pedagogías activas, enfoques colaborativos y prácticas reflexivas. En particular, las experiencias más consistentes son aquellas que integran el pensamiento crítico con la educación ciudadana, la alfabetización mediática y la formación ética, ampliando su impacto más allá del ámbito escolar. No obstante, estas fortalezas presentan un carácter localizado y contingente, ya que dependen en gran medida del compromiso docente, del liderazgo institucional y de la existencia de proyectos educativos con una orientación social explícita. Esta condición limita su escalabilidad y sostenibilidad, lo que sugiere la necesidad de diseñar políticas educativas que institucionalicen dichas prácticas.
Figura 5 Desafíos del Pensamiento Crítico para el Desarrollo Social.
Nota. Desafíos agrupados en siete categorías: ciudadanía (25%), institucionales (20%), pedagógicos e investigativos (15%), tecnológicos y formativos (10%) y paradigmáticos (5%), elaboración propia (2025).
Por su parte, la Figura 5 evidencia que los desafíos se agrupan en siete categorías, destacando los relacionados con la ciudadanía y la justicia social (25%), seguidos de los desafíos institucionales (20%) y pedagógicos e investigativos (15% cada uno). En menor medida, se identifican desafíos tecnológicos, formativos y paradigmáticos. Estos resultados permiten responder a la tercera pregunta de investigación, evidenciando que el principal reto no radica únicamente en la adopción de nuevas estrategias didácticas, sino en la reconfiguración de los marcos conceptuales e institucionales que sustentan la educación.
En este sentido, los estudios coinciden en señalar la necesidad de superar los enfoques individualistas del pensamiento crítico y vincularlo con procesos de transformación social, participación democrática y justicia social. Asimismo, se identifica una debilidad significativa en la evaluación del impacto de las experiencias analizadas, ya que la mayoría de los estudios se centra en la descripción de prácticas, sin incorporar análisis longitudinales ni comparativos que permitan valorar sus efectos a mediano y largo plazo.
Matriz de Síntesis de la Revisión
| N. | Autor/año | Título | Técnica | País | Limitaciones | Fortalezas | Desafíos |
| 1 | Lengua Cantero et al. (2020) | Tecnologías emergentes en el proceso de enseñanza-aprendizaje: hacia el desarrollo del pensamiento crítico | Revisión documental | Colombia | IA en estado inmaduro | Innovación pedagógica | Madurez de la IA |
| 2 | Deroncele Acosta et al. (2020b) | Bases epistemológicas y metodológicas para el abordaje del pensamiento crítico en la educación peruana | Estudio mixto | Perú | Escasa aplicación práctica | Orientación conceptual clara | Implementación sostenida en el sistema educativo |
| 3 | Berrios Villarroel & González Gamboa (2020) | Educación para el desarrollo sustentable en Chile: deconstrucción pedagógica para una ciudadanía activa | Estudio cualitativo | Chile | Escasa preparación docente | Enfoque transformador de la pedagogía crítica | Consolidar ciudadanía activa en contextos locales |
| 4 | Rodríguez Venegas et al. (2021) | Una aproximación sociohistórica en el desarrollo de las ciencias sociales y el pensamiento crítico Latinoamericano | Revisión documental | Chile | Predominio neoliberal | Resistencia social | Nuevo paradigma |
| 5 | Torres Escobar & Delgado Zárate (2021) | Maestros de Ciencias como arquitectos de paz: Trascendencia del pensamiento crítico | Estudio cualitativo | Colombia | Falta de formación docente formal | Ciudadanía activa y cultura de paz | Priorizar pensamiento crítico en educación |
| 6 | Torres-Mendivelso & García-Naranjo (2021) | Trayectoria del pensamiento crítico social y ambiental en la investigación. Caso Maestría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente | Revisión sistemática | Colombia | Fragmentación investigativa | Aporte socioambiental | Integración interdisciplinaria |
| 7 | Irrazabal-Gavancho (2022) | Pensamiento crítico y responsabilidad social universitaria: la importancia del rol docente | Revisión documental | Perú | Falta de políticas claras | Calidad educativa | Institucionalización RSU |
| 8 | Vallejos et al. (2022) | Educación para la ciudadanía y pensamiento crítico | Estudio cualitativo | Chile | Enfoque individualista del pensamiento crítico | Visión crítica de ciudadanía | Vincular pensamiento crítico con justicia social |
| 9 | Hernández Martínez et al. (2023) | Formación para la ciudadanía mundial activa, crítica y comprometida: una revisión sistemática | Revisión sistemática | México | Escasa investigación empírica | Claridad conceptual sobre ciudadanía crítica | Vincular ciudadanía mundial con acción local |
| 10 | Velásquez López (2023) | Pensamiento crítico en la investigación psicológica: legado y retos en Latinoamérica | Revisión documental | Cuba | Insuficiente desarrollo regional | Aporte psicológico | Formación integral |
| 11 | Reyes Palau (2023) | Inteligencias artificiales en la formación del pensamiento crítico en Ciencias Sociales | Revisión documental | Ecuador | Escasa aplicación práctica | Potencial educativo | Integración ética |
| 12 | Pérez Gutiérrez (2023) | Aprendizaje cooperativo Una visión para le pensamiento crítico en el contexto universitario | Estudio cualitativo | Venezuela | Poca sistematización teórica | Potencial trabajo colaborativo y criticidad | Validar impacto a largo plazo |
| 13 | Sosaya-Rodríguez et al. (2024) | El rol de la universidad en el desarrollo social de la ciencia y la tecnología en el siglo XXI | Revisión documental | Perú | Mercantilización educativa | Compromiso social | Vinculación universidad sociedad |
| 14 | Díaz-Esteban (2024) | Análisis de la incidencia del liderazgo educativo praxeológico en el desarrollo del pensamiento crítico y la inclusión social | Estudio mixto | Colombia | Falta de capacitación | Liderazgo praxeológico | Formación docente continua |
| 15 | Arboleda (2023) | Prácticas pedagógicas, motivación y pensamiento crítico | Estudio cualitativo | Colombia | Escasa formación tutorial | Reflexión pedagógica | Fortalecer pensamiento crítico |
| 16 | Guevara-Andino & Delgado-Salas (2024) | Educación para la ciudadanía digital: Preparando a los estudiantes para una participación responsable y crítica en la sociedad conectada | Revisión documental | Ecuador | Falta de estudios que vinculen ciudadanía digital con transformación social | Integración curricular de la alfabetización mediática y ética digital | Consolidar ciudadanía digital crítica para el desarrollo social |
| 17 | Mango-Quispe (2024) | Alfabetización mediática y pensamiento crítico en la formación inicial de docentes | Estudio cuantitativo | Perú | Limitada integración curricular | Fortalecimiento analítico | Adaptación educativa |
| 18 | Aldama del Pino & Suárez García (2024) | Desarrollo del pensamiento crítico en la educación superior | Estudio cualitativo | Cuba | Falta de estrategias docentes | Formación integral | Innovación metodológica |
| 19 | Useche Jaramillo & Mora Penagos (2025) | Pensamiento crítico, ciudadanía y participación | Revisión documental | Colombia | Escasa evidencia empírica | Integración de ciudadanía ambiental y pensamiento crítico | Consolidar impacto socioambiental en comunidades |
| 20 | Araujo Gordón et al. (2025) | Enseñanza crítica de los estudios sociales en educación secundaria: estrategias para fomentar el pensamiento histórico y ciudadano | Revisión sistemática | Ecuador | Debilidad en formación docente | Fortalecimiento del pensamiento histórico y ciudadano | Articular políticas educativas transformadoras |
| Nota. Se estableció la matriz de síntesis en cuestión, disgregada por técnica, país de procedencia, limitaciones, fortalezas y desafíos, elaboración propia (2025). | |||||||
Desde una perspectiva transversal, el análisis comparativo de la Tabla 2 permite identificar tres tendencias dominantes: (1) un predominio de estudios cualitativos y documentales, lo que evidencia un enfoque interpretativo del campo; (2) una concentración geográfica en contextos latinoamericanos, particularmente en países como Colombia, Perú y Chile; y (3) una orientación temática centrada en la educación como principal espacio de implementación del pensamiento crítico. Estas tendencias sugieren que el campo de estudio aún se encuentra en una fase de consolidación, con un fuerte énfasis en la reflexión teórica y una expansión limitada hacia estudios empíricos de impacto.
En conjunto, los resultados evidencian que el pensamiento crítico constituye un constructo con alto potencial transformador, pero su implementación efectiva en el desarrollo social se ve condicionada por tensiones estructurales, institucionales y epistemológicas. Esta configuración confirma la necesidad de avanzar hacia enfoques integrales que articulen la formación docente, las políticas educativas y la producción de conocimiento empírico, con el fin de consolidar el pensamiento crítico como una práctica social sostenible y de impacto real.
Discusiones
A partir del análisis de los estudios revisados, se evidencia que la implementación del pensamiento crítico en el desarrollo social se configura como un proceso condicionado por una interacción entre limitaciones estructurales, fortalezas pedagógicas y desafíos emergentes que inciden en su alcance e impacto. En este sentido, los resultados muestran que, si bien el pensamiento crítico se posiciona como un eje clave para la formación ciudadana, la participación social y la transformación de realidades, su desarrollo efectivo depende de factores institucionales, formativos y epistemológicos que limitan su consolidación como práctica sistemática. Por tanto, se responde a la pregunta de investigación al identificar que el pensamiento crítico no opera de manera aislada, sino como un constructo complejo cuya implementación exige la articulación entre políticas educativas, formación docente y enfoques críticos orientados al cambio social. En este marco, la discusión integra los resultados obtenidos con los antecedentes teóricos y empíricos, con el propósito de interpretar críticamente las convergencias, tensiones y vacíos identificados en torno al pensamiento crítico como eje del desarrollo social.
La mayoría de las investigaciones señalan fallas en la preparación del profesorado, en la internalización de las estrategias y en la desconexión de las políticas educativas. Por ejemplo, Deroncele Acosta et al. (2020b) encontraron que, a pesar de la claridad conceptual del pensamiento crítico, su aplicación en el contexto peruano sigue siendo limitada. Asimismo, Torres Escobar & Delgado Zárate (2021) encontraron que los profesores de ciencias no están capacitados para incorporar el pensamiento crítico en la educación para la paz. Estas carencias muestran que, a pesar del discurso académico, la práctica educativa aún presenta espacios por mejorar para formar ciudadanos críticos.
Otro conjunto de investigaciones destaca barreras estructurales vinculadas al predominio de paradigmas tradicionales o de enfoques reduccionistas. Rodríguez Venegas et al. (2021) indicaron que la hegemonía neoliberal en América Latina ha obstaculizado el desarrollo del pensamiento crítico emancipador. Vallejos et al. (2022) identificaron un entendimiento individualista del pensamiento crítico en el profesorado chileno, lo que limita su potencial para el cambio social justo. Asimismo, Irrazabal-Gavancho (2022) evidenció que la ausencia de políticas de responsabilidad social universitaria limita la articulación entre esta y el pensamiento crítico. Estos hallazgos sugieren que las limitaciones no son solo pedagógicas, sino también ideológicas e institucionales.
Otras limitaciones son la fragmentación de la investigación y la escasa evidencia empírica sobre el tema. Torres-Mendivelso & García-Naranjo (2021) criticaron la dispersión de las investigaciones sobre pensamiento crítico socioambiental y Useche Jaramillo & Mora Penagos (2025) alertaron de que aún no se cuenta con evidencia empírica sólida que respalde la conexión entre ciudadanía y pensamiento crítico. Hernández Martínez et al. (2023) también señalaron la falta de investigaciones empíricas sobre la ciudadanía global crítica. Estas restricciones ilustran la necesidad de una investigación aplicada que vaya más allá de la teoría y valide prácticas en el mundo real.
Los estudios coinciden en que el pensamiento crítico es un agente de cambio social, siempre y cuando vaya acompañado de pedagogías innovadoras, enfoques colaborativos y compromiso docente. Como encontraron Lengua Cantero et al. (2020), la innovación pedagógica apoyada en tecnologías emergentes puede ser una oportunidad para activar el pensamiento crítico. Además, Berríos Villarroel & González Gamboa (2020) destacaron la capacidad de la pedagogía crítica para desmontar modelos pedagógicos hegemónicos y construir una ciudadanía activa. Estos ejemplos demuestran que la mayor fuerza radica en la capacidad del pensamiento crítico para desafiar estructuras de poder y abrir caminos para la transformación social.
El rol de los docentes también constituye una fortaleza en algunas experiencias. Como evidenció Arboleda (2023), las prácticas pedagógicas reflexivas favorecen la motivación y el pensamiento crítico en el aula. Además, Díaz-Esteban (2024) evidenció que el liderazgo praxeológico supera a otros estilos de liderazgo en su capacidad para integrar la inclusión social y el pensamiento crítico. En Cuba, Aldama del Pino & Suárez García (2024) refirieron que el pensamiento crítico favorece la formación integral de los estudiantes, haciéndolos más adaptables a la realidad sociocultural. Estos resultados revelan que, a pesar de la falta de formación docente, cuando existe liderazgo y compromiso pedagógico, se abren espacios para el pensamiento crítico.
Otra de las fortalezas identificadas es la ciudadanía crítica, digital y socioambiental. Como demostró Mango-Quispe (2024), la alfabetización mediática desarrolla el pensamiento crítico en la formación inicial docente, y como señalaron Guevara-Andino y Delgado-Salas (2024), la integración curricular de la ciudadanía digital profundiza la participación responsable en la sociedad conectada. En el ámbito socioambiental, Torres-Mendivelso & García-Naranjo (2021) evidenciaron que la investigación interdisciplinaria ha contribuido a la sostenibilidad y a la construcción de una ciudadanía ambiental crítica. Estas fortalezas demuestran que el pensamiento crítico no solo se vive en el aula, sino que también se extiende a los espacios digitales, ambientales y comunitarios.
Los mayores desafíos teóricos y prácticos se relacionan con articular el pensamiento crítico con la justicia social, la ciudadanía activa y la transformación social. Sosaya-Rodríguez et al. (2024) señalaron que el reto es superar la mercantilización educativa y que la universidad recupere su compromiso social. En ese sentido, Vallejos et al. (2022) señalaron que el desafío consiste en vincular el pensamiento crítico y la justicia social más allá de miradas individualistas. Rodríguez Venegas et al. (2021) ya alertaron sobre la urgencia de un nuevo paradigma que trascienda el neoliberalismo. Estos ejemplos muestran que el pensamiento crítico necesita apoyo político y social para florecer.
La innovación metodológica es otro gran desafío. Pérez Gutiérrez (2023) enfatizó que se debe verificar a largo plazo el impacto del aprendizaje cooperativo en el pensamiento crítico universitario. Reyes Palau (2023) añadió que el mayor problema de la IA en las ciencias sociales es garantizar su uso ético. Estos desafíos muestran que, a pesar de los avances, aún se deben fortalecer las estrategias innovadoras y sostenibles a lo largo del tiempo.
Finalmente, la discusión muestra que el desarrollo social es el eje de la investigación revisada. Velásquez López (2023) demostró que el pensamiento crítico en la psicología latinoamericana apoya la formación integral, mientras que Torres Escobar & Delgado Zárate (2021) encontraron que su incorporación en la educación para la paz fortalece la ciudadanía democrática. Useche Jaramillo & Mora Penagos (2025) remarcaron la necesidad de consolidar el impacto socioambiental en las comunidades, y Araujo Gordón et al. (2025) identificaron que la enseñanza crítica de los estudios sociales permite formar ciudadanos históricos y conscientes. Estos hallazgos convergen en que el mayor desafío no es solo metodológico o institucional, sino lograr que el pensamiento crítico se convierta en una práctica que transforme realidades sociales concretas.
Entre las principales limitaciones del estudio, se reconoce que, al tratarse de una revisión documental de carácter cualitativo, los hallazgos dependen de la disponibilidad, la calidad y el enfoque de los estudios previamente publicados, lo que puede restringir la amplitud interpretativa del análisis. Asimismo, la heterogeneidad metodológica y epistemológica de las investigaciones revisadas dificulta la comparación directa de resultados y la construcción de conclusiones generalizables sobre la implementación del pensamiento crítico en el desarrollo social. Otra limitación relevante es la escasez de estudios empíricos longitudinales que permitan evaluar el impacto sostenido de dichas experiencias en contextos sociales concretos, así como la limitada representación de ciertos contextos geográficos y comunitarios, lo que puede invisibilizar realidades locales específicas. Finalmente, aunque se siguió un protocolo riguroso de selección y análisis, es posible que algunos estudios pertinentes no se hayan incluido debido a restricciones idiomáticas, temporales o de indexación, lo que constituye una limitación inherente a este tipo de investigaciones.
A partir de los hallazgos obtenidos, se propone que las futuras investigaciones profundicen en el análisis del pensamiento crítico como práctica social situada, mediante estudios empíricos que integren enfoques cualitativos y mixtos en diversos contextos educativos, comunitarios y digitales. Resulta necesario desarrollar investigaciones longitudinales que permitan evaluar el impacto sostenido del pensamiento crítico en los procesos de participación ciudadana, justicia social y transformación comunitaria, superando enfoques centrados únicamente en el ámbito escolar. Asimismo, se sugiere avanzar en la construcción de marcos teórico-epistemológicos integradores que articulen el pensamiento crítico con el desarrollo social, la ciudadanía activa y la ética pública, incorporando perspectivas interculturales y territoriales. Finalmente, se plantea la necesidad de fortalecer líneas de investigación orientadas al diseño, la implementación y la evaluación de políticas educativas y sociales que promuevan el pensamiento crítico como eje estratégico para el desarrollo social sostenible.
Conclusiones
El estudio permitió analizar de manera integral las experiencias de implementación del pensamiento crítico en el desarrollo social, evidenciando que esta competencia ha sido concebida y aplicada principalmente como una estrategia educativa orientada a la formación ciudadana, la participación social y la reflexión sobre problemáticas colectivas. La revisión de la literatura mostró que, si bien existen aportes teóricos y pedagógicos relevantes que reconocen su potencial transformador, su aplicación efectiva se ve condicionada por limitaciones estructurales, institucionales y formativas que dificultan su consolidación como práctica social sostenida. En este sentido, el pensamiento crítico se posiciona como un eje fundamental para el desarrollo social, al permitir la formación de sujetos capaces de analizar, cuestionar y actuar ante los desafíos contemporáneos.
En relación con el alcance de los resultados, se evidencia que la integración del pensamiento crítico en contextos educativos y sociales podría generar transformaciones significativas en la manera en que se conciben los procesos formativos y la participación ciudadana. Su incorporación sistemática en las políticas educativas, los programas formativos y las prácticas pedagógicas favorecerá el desarrollo de competencias orientadas a la reflexión crítica, la toma de decisiones informadas y la construcción de sociedades más democráticas y participativas. Asimismo, el fortalecimiento de la formación docente y la articulación con enfoques pedagógicos innovadores permitirán ampliar el impacto del pensamiento crítico más allá del aula, proyectándolo como un recurso clave para la transformación social.
Finalmente, se recomienda que futuras investigaciones profundicen en el análisis empírico del impacto del pensamiento crítico en contextos reales, mediante estudios longitudinales, comparativos e interdisciplinarios que permitan evaluar su efectividad a mediano y largo plazo. Asimismo, se sugiere el diseño de modelos integrales que articulen políticas educativas, formación docente y prácticas pedagógicas orientadas al desarrollo crítico, así como la incorporación de enfoques tecnológicos y contextuales que respondan a las dinámicas sociales actuales. Estas líneas de investigación contribuirán a consolidar el pensamiento crítico como una práctica social sostenible, capaz de incidir de manera significativa en el desarrollo social.
Referencias
Aldama del Pino, M. Ángel, & Suárez García, I. (2024). Desarrollo del pensamiento crítico en la educación superior. Filosofía, Historia Y Salud, 2, 1-15. https://go.docentes20.com/rm272
Araujo Gordón, M. F., Briceño Vega, P. del C., & Gavilanes Guzmán, G. I. (2025). Enseñanza crítica de los estudios sociales en educación secundaria: estrategias para fomentar el pensamiento histórico y ciudadano. Imperium Académico Multidisciplinary Journal, 2(4), 1-12. https://doi.org/10.63969/wth4ya68
Arboleda, J. C. (2023). Prácticas pedagógicas, motivación y pensamiento crítico. Revista Boletín Redipe, 12(8), 14-19. https://doi.org/10.36260/rbr.v12i8.1986
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Notas
Declaración de Conflictos de interés: Los autores declaran que no existen conflictos de interés relacionados con la realización de este estudio ni con la interpretación de sus resultados. Asimismo, manifiestan que no mantienen relaciones personales, académicas ni financieras que puedan influir en el desarrollo o en los hallazgos de la investigación.
Notas
Declaración de Ética: El presente estudio, de naturaleza documental y basado en una revisión sistemática de la literatura, no requirió la aprobación de un comité de ética institucional, dado que se sustentó exclusivamente en el análisis de fuentes científicas de acceso público y no involucró la participación de seres humanos ni el uso de datos personales identificables. Se garantizó el cumplimiento de los principios éticos de la investigación, asegurando la integridad académica, la transparencia en el proceso de revisión y la adecuada citación de las fuentes, conforme a las normas internacionales de publicación científica.
Notas
Declaración de Financiamiento: Los autores declaran que la presente investigación no recibió financiamiento de instituciones públicas, privadas ni comerciales y que se desarrolló con recursos propios, lo que garantiza la independencia en el proceso de investigación.